En la intersección entre la geografía sagrada y la voracidad extractiva, ha surgido una herramienta que desafía la narrativa oficial del Estado nicaragüense. Un nuevo atlas, producido por la Fundación del Río, ha mapeado la expansión de las concesiones mineras sobre los territorios de los pueblos indígenas y afrodescendientes, revelando una escala de despojo que los decretos gubernamentales intentan invisibilizar.
Según los datos recopilados por Mongabay Latam y la propia Fundación del Río, existen al menos 62 concesiones mineras que se superponen con 18 territorios ancestrales. No se trata solo de líneas sobre un mapa; hablamos de más de 680,000 hectáreas de territorio que albergan 1,894 kilómetros de redes hídricas, incluyendo 163 ríos y 80 arroyos que sostienen la vida de comunidades como los Mayangna y Miskitos.
La Tecnología como Espejo del Despojo
El uso de sistemas de información geográfica (SIG) en este contexto no es un ejercicio meramente técnico, es un acto de soberanía. Mientras el Estado nicaragüense ha emitido decretos que eliminan la obligación de la consulta pública en los procesos de evaluación ambiental para la concesión de recursos, la tecnología permite a las comunidades construir una contra-geografía. El atlas no solo muestra dónde se extrae el oro, sino dónde se rompe el tejido de la vida.
El reporte destaca una realidad alarmante: en territorios como Tuahka Takaln Balna, el 88% de la zona está bajo concesión minera. En otros, el impacto ya no es una promesa de contaminación, sino una realidad medida en miligramos de mercurio en el agua. Este “extractivismo de datos”, donde se mapean recursos para su explotación rápida, se enfrenta ahora a un “mapeo de resistencia”, donde el dato se convierte en evidencia para la denuncia internacional ante la CIDH.
La participación de empresas de diversas nacionalidades —desde potencias asiáticas hasta capitales canadienses y colombianas— resalta una dinámica de globalización extractiva que opera con una opacidad creciente. Cuando el derecho a la consulta previa es desmantelado por decreto, el mapa se convierte en el último testigo de la soberanía territorial.
Reflexión de la Casa: El Tinkuy de la Tierra y el Dato
Desde la perspectiva de Sumak Kawsay, la gestión del territorio no puede separarse de la gestión de la vida. La minería en Nicaragua no está solo extrayendo minerales; está fragmentando los sistemas de conocimiento y la relación de reciprocidad con la Pachamama. Si la tecnología se utiliza para acelerar la extracción sin el consentimiento de las comunidades, se convierte en un instrumento de violencia epistémica y material.
El desafío para la gobernanza digital y ambiental es claro: ¿Podemos construir sistemas de información que sirvan a la vida y no solo al capital? El atlas de la Fundación del Río es un recordatorio de que la tecnología, cuando es arrebatada de la mano de la comunidad, se convierte en la herramienta de sus perseguidores, pero cuando es devuelta al pueblo, se transforma en el escudo de su supervivencia.
¿Puede el mapeo digital ser un acto de liberación o es simplemente la última frontera de la conquista colonial?
